Historia

Imagen 1El monasterio de Madres Carmelitas de la Antigua Observancia, es el tercer cenobio femenino fundado en la ciudad de Granada. El primero en estar bajo la advocación de la Encarnación y, también el primero en erigirse, tras la constitución de la provincia bética carmelita (1503). Cuenta la crónica que el caballero veinticuatro, don Juan de la Torre, pidió a tres terciarias que estaban asentadas en la ciudad por aquel entonces, que rezasen a la Bienaventurada Virgen del Carmen, para que lo salvase pues se “encontraba en peligro de cuerpo y alma”, prometiéndoles que si se salvaba les entregaría su casa para que fundasen convento. Y tuvo que librarse de aquel mal, ya que el germen del monasterio es la donación del citado caballero, la cual se correspondería: con la portería, la pieza, el coro bajo, parte de la capilla, y un patio. Sería en 1508, cuando llegaría, procedente del convento de los Remedios (Écija), Sor María de San Sebastián, con el fin de realizar las obras pertinentes y adecuar la casa a clausura.

La llegada masiva de religiosas, y nobles que acompañadas de sus criados elegían estos muros para terminar sus días, forzaría a la comunidad a adquirir casas y huertas colindantes con el fin de dar cabida a todo el personal, dando como resultado, cinco siglos después, a una edificación llena de idiosincrasia. Un edificio que consta de 5 patios, fruto de aquellas ampliaciones, en las que de manera armoniosa, vemos la convivencia, de patios renacentistas, barrocos y decimonónicos. 

El monasterio ha sido restaurado en varias ocasiones debido a problemas estructurales de grave consideración. La última gran intervención duró más de una década (1970 – 1985), siendo el principal problema la amenaza que existía de derrumbe debido a las obras incontroladas y a los problemas de humedad causados por el uso de las primitivas canalizaciones (S. XVI – XVII). Será en este momento cuando se gane un espacio más en el piso inferior de la casa, al ser rebajado el patio barroco, un nivel de su posición original. Con esta obra no solo se ganó un paso más amplio y necesario para la comodidad de las monjas, sino que “nació” el patio con más encanto de todo el monasterio.

 

EL MUSEO:

El museo se plantea en diferentes fases de apertura, siendo las estancias escogidas para el mismo, la parte baja del monasterio y el coro alto.

Bajo el lema, “el arte si no se conoce no se aprecia,” dado por el padre carmelita, don Jerónimo Carmona (padre Eduardo), precursor del proyecto, se presenta una muestra expositiva, la cual tiene como único objetivo, la difusión y el conocimiento del patrimonio que la comunidad ha ido albergando a lo largo de estos cinco siglos.

El visitante, no solo contemplará escultura y pintura, sino que también podrá acercarse a la vida conventual, a la historia y arqueología del edificio, a la numismática, a la vida de algunas Venerables que vivieron en esta casa, a los ricos textiles conservados, a la música y por supuesto a la orfebrería. Todo ello enmarcado en una pieza única y sólo presente en este Museo, el enclave arquitectónico.

La primera fase ocupa, la capilla, las sacristías, el coro bajo, y el patio barroco y fue inaugurada el día 13 de febrero de 2016. El acto estuvo presidido por el Prior General de la Orden Carmelita, el Rvdo. Padre Fernando Millán, acompañado de John Keating, delegado europeo de la orden, el padre provincial Francisco Daza y el padre Antonio Jiménez (Antequera).